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Colombia estrena un revolucionario y ambicioso “impuesto saludable”: la “ley de comida chatarra”

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Mensajes de advertencias al consumo. Etiquetados frontales… Son varias las recetas que se vienen implementando en la región, incluso en Argentina, para desalentar el consumo de alimentos cargados de azúcar, grasas y sal. Colombia fue más allá. A partir de ahora rige en el país el impuesto saludable que grava las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados.

Se trata de uno de los cambios tributarios insignia para el gobierno del presidente Gustavo Petro. Con este impuesto se busca proteger la salud de los colombianos, promover hábitos saludables y desincentivar el consumo de alimentos ultraprocesados o con excesos de azúcar y sodio. Y además, un ingreso a las arcas del fisco considerable.

Los productos

Este impuesto se aplicará a 21 artículos, de los 443 que hace parte de la canasta familiar: productos comestibles ultraprocesados industrialmente y con un alto contenido de azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas como: los chocolates, las salchichas, los embutidos (a excepción del salchichón), la mortadela y la butifarra. También están productos de confitería, panadería, pastelería y galletería (excepto pan y obleas), helados, mermeladas, entre otras categorías de alimentos.

También se aplicará a las bebidas ultraprocesadas azucaradas, como gaseosas, bebidas a base de malta, bebidas de tipo té y café, bebidas a base frutas en cualquier tipo de concentración, refrescos, jugos y néctares de fruta, bebidas energizantes, bebidas deportivas, refrescos, aguas saborizadas y mezclas en polvo.

Es parte de la reforma tributaria aprobada en 2022. Durante lo que resta de este año recibirán un aumento del 10%, luego un 15% en 2024, hasta llegar al 20% en 2025.

Guillermo Paraje, reconocido economista de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, afirma al diario El País de Madrid que “el caso colombiano es bastante novedoso”.

“Yo diría que es el más avanzado a nivel regional e inclusive entre los más adelantados a nivel mundial, porque no conozco otros casos de países que hayan puesto impuestos a los alimentos ultraprocesados de manera tan comprensiva”.

Las dudas

Según el sitio portafolio.co, a pocos días de entrar en vigor el impuesto generaba dudas acerca del impacto en los bolsillos del consumidor.

El Ministerio de Hacienda dijo que se estima que tendrá un efecto de 0,21% en 2023, 0.11 % en 2024 y 0.12% en 2025. Y explicó que se trata de un impuesto monofásico, es decir que se paga solo en una parte del proceso productivo.

Sin embargo, para Juan Higuita, analista y experto tributario, “sin duda esto va a terminar siendo trasladado al consumidor final vía precio”.

Con este impuesto el gobierno colombiano planea por un lado disminuir el consumo de estos alimentos. Cree que “una tributación del 20% puede llevar a una disminución del consumo de aproximadamente un 10% en el primer año de su implementación, con una disminución postulada del 2,6% en el peso por persona en promedio”.

Por el otro, usar lo recaudado para financiar otras iniciativas de reducción de la obesidad.

Con información de medios locales

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