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Las múltiples mentiras del marketing de las leches de fórmula

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 La prestigiosa revista médica The Lancet ha publicado una serie especial de artículos que pone contra las cuerdas a la industria de la leche artificial. Este sector económico, que mueve más de 55 mil millones de dólares cada año en el mundo, destina en torno a 3 mil millones a acciones de marketing para expandir el consumo de sus productos. Diversas empresas han desarrollado campañas agresivas, con mensajes falsos, que violan el Código Internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre comercialización de sucedáneos de la lactancia materna, establecido en 1981.

Ya en 2022, una encuesta realizada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) detectó que el 51% de los encuestados (padres y mujeres embarazadas de 8 países) había sido objeto de un marketing abusivo por parte de las empresas de las leches de fórmula. A la vista de los resultados, dicha organización internacional declaró que «la industria de la leche de fórmula lleva a cabo un marketing «engañoso y agresivo» que menoscaba la lactancia materna».

Los beneficios de la lactancia natural sobre la salud del bebé están ampliamente demostrados. La leche materna disminuye el riesgo de malnutrición, de enfermedades infecciosas y de mortalidad del lactante. Además, también reduce el riesgo de desarrollo de obesidad en fases más tardías de la vida. Los efectos positivos para la salud no se limitan al bebé, las madres que dan el pecho también tienen un menor riesgo de sufrir cáncer de ovario y pecho, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, los bebés que reciben leche de fórmula en lugares donde no hay acceso a agua potable tienen un mayor riesgo de mortalidad, por estar más expuestos a enfermedades infecciosas e intoxicaciones. Según estimaciones, la lactancia materna universal podría evitar la muerte de 823 mil niños y de 20 mil madres cada año. A pesar de los claros efectos positivos de la leche materna, el porcentaje de bebés a lo largo del mundo que recibe leche de fórmula es ahora más elevado que nunca.

Diversas empresas que comercializan leche artificial explotan el miedo de los padres y siembran la desinformación a través de mensajes publicitarios para promocionar sus propios productos, hasta el punto de inducir la idea de que son mejores alternativas que la lactancia natural. Se estima que menos de la mitad de los bebés en el mundo se alimentan de la leche materna. Aunque este fenómeno obedece a múltiples causas, entre ellas, las dificultades a las que se enfrentan las madres para conciliar la maternidad y el trabajo, el marketing engañoso de las leches de fórmula también contribuye a ello.

Uno de los artículos publicados en The Lancet analiza las múltiples estrategias que emplean en el sector de la leche artificial para convencer a los padres de comprar sus productos. Una de las acciones publicitarias más destacadas en cuanto a falta de ética es la de difundir la falsa idea de que comportamientos normales de los bebés como llorar, estar irritado y dormir mal por las noches son, en realidad, patológicos y requieren la introducción de leche de fórmula para aliviarlos. También tratan de sembrar la duda entre las madres sobre si podrían tener leche insuficiente para el bebé, lo que llevaría a recurrir a las leches de fórmula. Otras empresas van más allá y declaran, sin ninguna evidencia científica, que sus productos pueden potenciar la inteligencia y el desarrollo cerebral o general de los lactantes.

Los mensajes anteriores terminan calando en parte de los padres. Entre las entrevistas realizadas a las familias de los bebés sobre este asunto destaca la de una madre de la ciudad de Ho Chi Minh, en Vietnam: «Si quiero estimular el desarrollo del cerebro, la altura o el sistema digestivo, buscaré las respectivas leches de fórmula».

Las citadas estrategias de marketing no sólo carecen de ética, sino que son ilegales. En decenas de países la publicidad y promoción de la leche de fórmula está prohibida o ampliamente restringida. Sin embargo, varias empresas de leches artificiales vulneran la ley o la esquivan mediante publicidad encubierta o mediante la difusión de anuncios en terrenos poco regulados como las redes sociales. Otra de las maniobras ejecutadas en este sector es influir sobre las políticas de diversos países, de forma directa o indirecta a través de asociaciones, para evitar la implantación de regulaciones que restrinjan la publicidad de la leche artificial.

Los autores sostienen que los gobiernos deben atajar el marketing engañoso de la industria de la leche de fórmula mediante la implantación de leyes que recojan el Código Internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto, junto a la creación de condiciones favorables para la lactancia materna (como el establecimiento de amplios permisos parentales retribuidos), son acciones de Salud Pública que supondrían un beneficio claro para la salud tanto de los bebés, como de las madres.

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