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REPÚBLICA DOMINICANA: “Vacunas para todos” el reclamo a la industria farmacéutica para que libere las patentes

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ByAltagracia Paulino El 75 % de las vacunas producidas solo ha llegado a 10 países El 5 de mayo del 2020, gobiernos, organizaciones e individuos donaron la suma de 7,4 mil millones de dólares para la investigación de una vacuna contra el coronavirus. La iniciativa fue liderada por la Comisión Europea que, bajo el lema de “vacuna para todos”, logró que los gobiernos de 40 países participaran en una maratónica reunión, motivados por la idea de que solo vacunando a todos los habitantes del planeta se acabaría con el virus. En el marco de esa gran recaudación, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la vacuna debe convertirse en un bien global: “ninguno de nosotros está a salvo, si no están todos a salvo”. La iniciativa abrió un espacio de esperanzas que se cristalizó 10 meses después, cuando salieron al mercado las primeras vacunas. Todos nos ilusionamos hasta llegar a pensar que este mismo año, el COVID 19 saldría del planeta por los aportes del dinero y la ciencia; y la buena voluntad, como la expresada por la artista Madonna, que donó un millón de dólares. Pero resulta que el 75 % de las vacunas producidas solo ha llegado a 10 países. Mientras que en Estados Unidos y Canadá sobran vacunas, y en Europa hay tres para cada ciudadano, existen numerosos países donde no se ha administrado la primera dosis. Recordemos que ante las expectativas de muerte segura por el poderoso COVID 19, nadie quería quedarse fuera, y los gobiernos, tras aportar miles de millones de dólares, debieron firmar cláusulas de descargos, es decir, los fabricantes de las vacunas no son responsables de los posibles efectos secundarios y, el dinero pagado por las mismas no les sería reembolsado, por lo que es dinero perdido para los gobiernos. Las vacunas hay que pagarlas, no importa su costo. Así está expresado en los contratos elaborados por las farmacéuticas. Las empresas AstraZeneca, Moderna, Pfizer, entre otras, cobraron por adelantado para hacer las labores de investigación en el menor tiempo posible, y siguen cobrando en función de los contratos. En la Unión Europea los gobiernos financiaron la investigación y parte de la fabricación de las vacunas; deben pagar por cada dosis, lo que ha significado un gran negocio para las farmacéuticas, que ya ha repartido beneficios entre sus socios. Mientras la gente sigue muriendo, el número de contagios sigue en incremento y la humanidad sufre la mayor prueba moral por la desigualdad expresada en el manejo de la oferta de la vacuna. Se han vacunado los que más pueden, pese a los primeros esfuerzos para que la vacuna llegara como un bien para todos como garantía de eliminar el virus. Después de tantos recursos obtenidos por las donaciones, de los esfuerzos de países sin recursos y tras los contratos de no reembolsos, lo justo es que se liberen las patentes para que ciertamente haya vacunas para todos.

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